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Los peligros de las bebidas energéticas

Los peligros de las bebidas energéticas

Las llamamos “bebidas energéticas”, esas que "te dan alas", pero realmente son auténticas bombas de calorías e ingredientes perjudiciales para la salud. De energéticas tienen poco, o mucho más bien, si nos atenemos a la connotación más negativa del término. Aportan un gran número de calorías vacías que no aportan nada bueno al organismo. Por si fuera poco, encima se dirigen a grupos de la población muy sensibles como niños y adolescentes.

El éxito de estas bebidas se basa en una publicidad muy agresiva en medios de comunicación como la televisión, donde los anuncios llamativos y coloridos llaman mucho la atención de los menores. Además, el diseño juvenil de los envases también incita a su consumo. Desde hace años estas bebidas están inmensamente instauradas en el consumo habitual de los menores, solo basta con echar un vistazo a las papeleras y basuras cercanas a colegios e institutos.

Precisamente, esto ha motivado al Ministerio de Consumo de España a impulsar la polémica medida que prohibirá la publicidad de productos peligrosos para la salud de los menores, como es el caso de las bebidas energéticas.

¿Por qué se hace esto? Pues porque las bebidas energéticas contienen enormes cantidades tanto de azúcar como de cafeína. Respecto al azúcar, se estima que una lata de 250 ml de bebida energética aporta entre 27,5 y 30 g, y si el envase es de 500 ml, entre 55 y 60 gramos de azúcar. Una burrada, excediendo por muchos las recomendaciones máximas de la OMS al día.

En lo relativo a la cafeína, normalmente, de media, las bebidas energéticas contienen 32 mg de cafeína / 100 ml. Claro, esto es por 100 ml, pero ninguna lata tiene tan escasa cantidad. El mínimo de las latas de bebidas energéticas suele ser de 250 ml, conteniendo unos 80 mg de cafeína. Es la misma cantidad que aporta un café expreso, aproximadamente. Por desgracia, como decía previamente, no es raro ver latas de medio litro, lo que duplica todas las cantidades anteriormente mencionadas. Una salvajada.

¿Qué pasa con la cafeína? Pues que el consumo de más de 60 miligramos en adolescentes de 11 a 17 años puede provocar alteraciones del sueño. A partir de 160 miligramos de cafeína existe evidencia de efectos psicológicos, alteraciones del comportamiento y trastornos cardiovasculares. Además, estas bebidas se consumen a diario suponiendo un consumo crónico, por lo que los efectos son devastadores para la salud.

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