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Cómo elegir el mejor pan en el supermercado

Cómo elegir el mejor pan en el supermercado

Escoger un pan de buena calidad nutricional siempre ha sido complicado por varios motivos. En primer lugar, hasta el año 2019 era posible comprar un pan etiquetado como “integral” pero que realmente no tenía nada integral. ¿Cómo era esto posible? Pues porque la legislación hasta aquel entonces permitía usar el salvado de trigo (u otro cereal correspondiente) como un elemento válido en los panes integrales, sin necesidad de añadir el grano completo.

Para elaborar pan se utiliza harina de un cereal, generalmente trigo. Pues bien, en condiciones normales este cereal se refina eliminando las partes del grano más interesantes para la salud como son el germen, lleno de vitaminas, minerales y grasas, y también el salvado, que es la cáscara que recubre al grano y que es rica en fibra dietética. La única parte que se deja en la harina refinada es el endospermo del grano, la parte más energética responsable de otorgar ese típico color blanco.

Como decía, las partes del grano tienen componentes saludables de forma aislada pero no por utilizarlas en un pan van a convertirlo en algo sano. Antes se cogía un pan refinado y adicionalmente se añadía el salvado, empeorando considerablemente su calidad nutricional ya que no se utilizaba el germen del cereal. ¿Cómo debe elaborarse entonces un pan saludable? Con el 100% de la harina integral o de grano completo: esto quiere decir que se utilizan de una sola vez los tres elementos del grano: endospermo, germen y salvado.

De esta forma, nuestro criterio para elegir un buen pan de supermercado debe ser garantizar la etiqueta de 100% integral, o en su defecto del mayor porcentaje de harina integral posible. Decía que antes era imposible hacerlo, ya que la legislación permitía malas prácticas en el etiquetado. Sin embargo, desde 2019 con la entrada en vigor de la nueva norma de calidad del pan esto ha cambiado. Ahora sí está estipulado que para poder etiquetar como 100% integral a un pan, este debe contener la totalidad de la harina en cuestión procedente del grano completo. En su defecto, siempre debe indicarse el porcentaje de la harina integral utilizada.

De esta forma, no porque un pan contenga harinas procedentes de diferentes cereales va a ser más sano, como sucede con el clásico multicereales a base de espelta, centeno o trigo sarraceno. Lo importante de verdad es que sus harinas de origen sean integrales y que estén elaboradas con el grano completo, así huiremos de refinados y mejoraremos la composición global de nuestras ingestas dietéticas.

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